miércoles, 21 de octubre de 2009

Las tres cruces


Las Cruces eran vestidas artísticamente con todo tipo de adornos: frutas, flores, sedas y joyas que se le pedían prestadas a los vecinos. Actualmente se continúa practicando esa antigua costumbre y se siguen vistiendo así. El día tres de mayo las tres Cruces, acompañadas por sus respectivos cuerpos de baile salían rumbo a la iglesia. La de Taibique con la del Gusano se encontraban en el Mentidero, y después las dos iban a buscar a la de Las Casas, sincronizando la marcha de tal manera que se consiguieran en el Pino del Granadillo donde está la raya que separa a los dos caseríos. Inmediatamente las tres, con sus tocadores y bailarines, se dirigían hacia la Iglesia. Después de los oficios religiosos, las Cruces de El Gusano y Taibique se quedaban en la Iglesia y los vecinos y bailarines de Las Casas se llevaban su Cruz para la plaza de su localidad.
En la tarde, tanto en Taibique como en Las Casas, las cruces se ponían en las plazas, que se habían adornado previamente con ramos, enredaderas y árboles en los cuales se habían colocado nidos de aves y se construían fuentes. En el lugar donde se colocaba La Cruz se ponían bandejas con las primeras frutas: brevas de Iramas y Tacorón y nísperos, y se continuaba, con la participación de los vecinos, los toques y bailes. Nunca podía faltar  el baile del tango y del canto de la meda que se comenzaba con el estribillo “Al píe de la cruz me muero/ que dichosa muerte espero” y que se proseguía hasta que los improvisadores se cansaban o acordaban darle fin. José Padrón Machín cuenta que en el día de la Cruz del año 1933 fue la última vez que vio bailar el tango como realmente era.
La fiesta de La Cruz duraba varios días en los cuales los que vivían en el Gusano no podían pasar, después del medio día, por Taibique y viceversa. La raya o linda que dividía las dos partes del pueblo era el callejón de tío Eloy. Los que no respetaban la norma eran hechos prisioneros y llevados a la plaza de la iglesia, si los agarraban en Taibique, y allí los retenían amarrados. Les ponían una mesa servida con dulces y exquisiteces, hasta que fueran a rescatarlos con fusilería y recitando “lobas” alusivas al hecho. Lo mismo les sucedía a los que vivían en Taibique si pasaban por El Gusano, eran hechos prisioneros y retenidos en El Mentidero.
Después de la guerra se dejó de vestir La Cruz de El Gusano y se han seguido vistiendo la de Taibique, que ahora representa a todo el caserío y la de Las Casas. Por la mañana el rito sigue siendo el mismo, la Cruz de Taibique va al encuentro de la de Las Casas y después las dos se dirigen a la iglesia para la celebración de la misa. Pero en la tarde se han introducido algunos cambios, actualmente después de la misa se llevan las dos cruces a la plaza Matías Padrón en el Centro Cívico, y allí se continúan los bailes hasta el anochecer cuando son devueltas a sus respectivos lugares de origen, primero a Las Casas y después a Taibique.
La fiesta de La Cruz es, sin ninguna duda, en la que se conserva  de manera más fiel la tradición, y en la que el pueblo, de manera espontánea, más participa de cuantas se celebran en el Pueblo

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