jueves, 22 de octubre de 2009

Política y religión

Parte 2
Ante la incomprensible negativa el día 26 de marzo de 1614, ocho pastores de El Pinar, fueron a la ermita y rompieron la puerta, sacaron la venerada imagen y la llevaron durante la noche a Valverde a donde llegaron a las 2 am. del día 27.
Padrón Machín, J. (1976) dice lo siguiente:
Para el año de 1614, los pastores de la Dehesa, todos vecinos de El Pinar, contrariando el parecer de las autoridades  insulares, en la noche y en secreto, trasladaron la Virgen de los Reyes desde aquella lejana parte de la isla a  la Villa  de Valverde, con el fin de hacerle un novenario en ruego de que lloviera y  terminara la larga  sequía que estaba haciendo estragos en los ganado. Y aconteció que a las pocas horas de entrar la  Virgen en la  Parroquia  Matriz por primera vez, unas nubecillas salidas del mar tomaron pronto cuerpo y, al invadir  la tierra, ya soltaban agua en abundancia y también durante varios días seguidos.
A partir de ese momento el culto a la Virgen de los Reyes quedó asociado a su poder para hacer llover en las épocas de sequía, tan frecuentes como calamitosas, que azotaban la isla, y ante las cuales los pastores estaban indefensos al carecer de depósitos para guardar el tan preciado líquido.
El culto a la Virgen se extendió rápidamente. De tal manera, que apenas un siglo más tarde de su llegada, en el año 1643, el Cabildo herreño la proclamó “Abogada de las aguas y la langosta”, y acordó hacerle una misa el día 6 de enero de cada año. La veneración hacia ella no dejó de aumentar y fue desplazando, del corazón de aquellos humildes pobladores, a la que habían tenido por otras imágenes. La culminación de ese proceso es el día 29 de enero de 1741, cuando estando la Virgen de los Reyes en la Villa , se reunieron en la Iglesia Parroquial de Valverde el clero de la isla, tanto el regular como el secular, las autoridades civiles y una representación de los diferentes pueblos y se comprometieron mediante el “Voto de la Virgen”, a que cada cuatro años la llevarían desde el “…santuario de la Señora y, con el mayor culto y veneración, la conducirán a esta Villa, haya o no urgente necesidad..”, habiendo quedado de esa manera institucionalizadas  las Bajadas.
En representación de El Pinar fueron a Valverde para hacer el voto “el Alférez  José Fernández Alcalde de la Jurisdicción del Pinar con seis vecinos de su lugar”.
Seguro que Bartolomé de Morales nunca se imaginó que aquel gesto suyo, de preferir la Virgen de los Reyes al dinero que le ofreció el capitán del velero, primando de esa manera los valores espirituales sobre lo material, iba a tener tanta trascendencia. Dejando al margen la instrumentalización que se ha hecho en algunas ocasiones tanto del Voto como de la Imagen, gracias a aquella sabia determinación, el nombre de Bartolomé sería recordado, en los siglos siguientes, con inmenso cariño y veneración por los herreños.
Si bien los pastores tuvieron en los primeros años el poder de decisión sobre la Virgen, a partir del Voto del año 1741, fueron las autoridades eclesiásticas y políticas las que lo ostentarían. En la medida que disminuía el peso económico de la ganadería dentro de la sociedad herreña y el papel social de los pastores, remplazado por la agricultura y los servicios, su participación en toma de las decisiones, que tenían que ver con el culto a la Virgen de los Reyes, fue disminuyendo cada vez más hasta desaparecer para, los efectos prácticos, en el año 1940 con la creación de la Junta Administradora del Santuario de la Virgen de los Reyes, de la cual fueron excluidos, tanto de hecho como de derecho, tal como se puede apreciar en su documento constitutivo.
García P. (1984:  21-22):
Nos parece oportuno disponer como por las presentes disponemos y decretamos: Que la administración del  Santuario se lleve en adelante por una  Junta compuesta  por los tres párrocos de las parroquias de  Valverde,  El Golfo  y Pinar, por los alcaldes de los respectivos Ayuntamientos de Valverde y  El Golfo y por tres mayordomos  elegidos a propuesta de los párrocos respectivos, bajo la Presidencia  del  Párroco-Arcipreste y  la Vicepresidencia del Párroco de Nuestra Señora de la Candelaria del Golfo.
 Y en su numeral N.º 2 dispone  y decreta que la Junta Administradora es la responsable de: “Organizar el orden de los festejos anuales y cuatrienales, especialmente llamados de la ‘Bajada de la Virgen’, procurando se guarden en ellos cuánto sea posible, las tradiciones y costumbres a que de antiguo se vienen ajustando estas fiestas”.
La creación, en al año 1941, de la Cofradía de Nuestra Señora de los Reyes y posteriormente en 1996 de la Fundación Virgen de los Reyes, decretada en 1995 por el obispo Felipe Fernández, no revirtieron la situación. Actualmente el papel de los pastores ha quedado limitado a aspectos netamente protocolares como lo es el de “Levantar” la Virgen para después entregársela a las autoridades el día de la Bajada, y llevarla y acompañarla durante la procesión en la fiesta de Los Pastores el día 25 de abril. Pues los pastores que escoltan y abren camino a la Virgen en la Bajada, en la Subida y demás fiestas que se le celebran en los diferentes pueblos, de pastores sólo tienen el nombre.
Probablemente el protagonismo más importante que han tenido “los pastores”, de los últimos años, haya sido el que tuvieron en la Bajada del año 1993, durante los acontecimientos de Malpaso, cuando custodiaron la Virgen mientras se resolvía el problema suscitado entre los bailarines de El Pinar y los de los otros pueblos.
Como se ha podido observar los piñeros siempre han tenido una relación estrecha y directa con la Virgen de los Reyes. El Pinar es el único pueblo que ha estado presente, desde 1614, en todas Las Bajadas que se han realizado, tanto en las ordinarias como en las extraordinarias, así como en los acontecimientos relevantes relacionados con la Virgen de los Reyes, en los cuales el pueblo haya tenido participación.

En La Bajada, extraordinaria, de 1868, los niños salieron del pueblo hacia la cumbre desnudos y con unos jarritos en las manos implorando y diciendo “Agua, Virgen te pedimos, ya que no alcanza a los grandes, que alcance para los niños”. En esa Bajada los vecinos de El Pinar fueron a Valverde, a celebrar la fiesta que los piñeros hacían a la Virgen, con sus tocadores y bailarines.

La Sra. Doña Nazaria Padrón le relató al Prof. Lorenzo P. Manuel la versión que existía en su familia. Homenaje a Alfonso Trujillo. Tomo I (1982: 847):

Una vez llevaron la virgen pa que lloviera. Iban los niños delante con un jarrito: Agua Virgen te pedimos, ya que no alcanzan los grandes a ver si alcanzan los niños (…) Cuando llegaron a los pinales cayeron unas gotitas y empezó a llover. Los de la Villa (Valverde. Nivel cultural y económico superior) se reían y decían: Mira  los carneros del  Pinar, como hacen fiesta (entiéndese como concentración de gente) pa llover, y llovió en el Pinar y en la Villa no. Me contaba mi familia, de los viejos de antes.


En la Bajada de 1881, José Quintero Fernández, vecino del pueblo, mandó que se hiciera, a la Virgen, una misa en Valverde.

En la Bajada extraordinaria del año 1882 por primera vez La Virgen de los Reyes fue, durante la Subida, al pueblo de El Pinar, llegó el miércoles 26 de abril y al día siguiente salió para la Dehesa.

En la Bajada del año 1941 el obispo de la diócesis Nivariense Fray Albino González, autorizó que la Virgen se llevara a El Pinar, haciendo un descanso en San Andrés donde se celebró una misa. A partir de ese año La Virgen de los Reyes ha sido llevada al pueblo en todas las bajadas que se han celebrado. En los primeros años se llevaba directamente de Valverde a El Pinar, después se cambió el recorrido y ahora se lleva primero al pueblo de San Andrés, después al de El Pinar y de éste al de Isora, desde donde retorna a Valverde.

Antes de la Bajada del año 1941, el pueblo le hacia una fiesta a laVirgen en Valverde. La actuación de los tocadores y bailarines piñeros en las bajadas siempre era esperada con gran interés. En la fiesta su exhibición era considerada un verdadero espectáculo, tanto en la procesión de la mañana como en la exhibición de bailes típicos que acostumbraban hacer por la tarde en la plaza “del cabildo”.


Bibliografía (Parte I, II, III, IV, V):

Darias y P. Dacio V.. (1980). Noticias Generales Históricas Sobre la Isla del Hierro. Santa Cruz de Tenerife:  Goya  Ediciones
García, Pancho. (1984). Antología de la Bajada de la Virgen de los Reyes. Tenerife: Centro de la Cultur Popular Canaria. Exmo. Cabildo Insular de El Hierro
Hernández G. Eligio. (2005). Borrador del manifiesto a favor de la creación de un municipio en el sur de la  isla. El Pinar, septiembre de 2005
Lorenzo P. Manuel J. (1981). El Folklore de la isla de El Hierro. Santa Cruz de Tenerife: Editorial Interinsular Canaria
Lorenzo P. Manuel J. (1982). Homenaje a Alfonso Trujillo. Tomo I. Tenerife. Aula de Cultura del Excmo. Cabildo Insular de Tenerife.
Navarro Q, Baudilio. (1999). Sajaima, Ajones y la isla de Orreih. Exmo. Cabildo Insular de El Hierro. Muy Ilmo. Ayuntamiento de Valverde. Ayuntamiento de La Frontera. Ateneo Cultural Insular de Añofe.
Padrón M. José. (1976). Se sigue discrepando de las fechas. Santa Cruz de Tenerife: La Tarde, 29-10-76.
Testimonios orales de:
Nicolás Quintero Zamora, Eulalia Hernández González, Eusebia Morales Machín, José Pérez Machín y Ramón Morales



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